Las aerolíneas de bajo costo Volaris y Viva Aerobus han anunciado un acuerdo para formar una nueva sociedad controladora llamada Grupo Más Vuelos, una operación que podría reconfigurar drásticamente el mercado aéreo mexicano. La alianza, que ha recibido el respaldo inicial de la presidenta Claudia Sheinbaum, enfrenta ahora el escrutinio de las autoridades antimonopolio por la alta concentración de mercado que generaría. La operación no es una fusión directa, sino una integración societaria en la que ambas aerolíneas mantendrán sus marcas, certificados de operación y equipos directivos independientes. El objetivo, según las compañías, es generar economías de escala, mejorar el acceso a financiamiento y reducir costos en la compra de aviones, refacciones y combustible. Sin embargo, la principal preocupación de analistas y competidores es que el nuevo grupo controlaría cerca del 70% del mercado aéreo nacional, y en algunas rutas específicas como Tijuana-Culiacán, su dominio sería del 100%.
Esta concentración ha encendido las alarmas sobre un posible encarecimiento de las tarifas para los consumidores.
Juan Carlos Machorro, abogado especialista, señaló que en el segmento de bajo costo, al no existir ya Interjet, la alianza representaría el control del “100% del mercado de bajo costo”. La presidenta Claudia Sheinbaum calificó la alianza como “una inversión muy importante” que permitirá ampliar la capacidad de las aerolíneas mexicanas, pero subrayó que la operación “tiene que estar en el marco de la ley” y será revisada por la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA). Este caso es visto como una “prueba de fuego” para la recién creada CNA, que deberá sopesar los beneficios de eficiencia contra los riesgos de prácticas monopólicas. El proceso de aprobación, que también requiere el visto bueno de reguladores en Estados Unidos y Colombia, podría tardar hasta 12 meses y se espera que concluya en 2026.
En resumenVolaris y Viva Aerobus planean formar una sociedad controladora, “Grupo Más Vuelos”, que dominaría el mercado aéreo mexicano con casi el 70% de participación. Aunque la alianza promete eficiencias e inversión, genera serias preocupaciones sobre competencia y precios, por lo que enfrentará una revisión crucial por parte de la autoridad antimonopolio de México.