Según los informes, las entregas de Tesla cayeron por segundo año consecutivo, situándose en 1.64 millones de unidades en 2025, una disminución del 8.5-9% respecto al año anterior. En contraste, BYD vendió 2.26 millones de vehículos eléctricos, un crecimiento del 28% anual. El declive de Tesla se atribuye a múltiples factores, incluyendo la expiración de créditos fiscales federales de 7,500 dólares en Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump, lo que enfrió la demanda. Además, la creciente competencia de fabricantes chinos y europeos, junto con controversias en torno a la figura pública de Elon Musk y su respaldo a políticos de extrema derecha, han afectado la percepción de la marca. Para contrarrestar la caída, Tesla lanzó versiones más accesibles de sus modelos Model 3 y Y.
Mientras tanto, Musk ha intentado desviar el enfoque del negocio automotriz hacia proyectos futuros como la inteligencia artificial, los robotaxis y la robótica. A pesar de la caída en ventas, las acciones de Tesla registraron una ganancia cercana al 11% en 2025, lo que indica que los inversionistas mantienen la confianza en la visión a largo plazo de la empresa, aunque el presente del mercado de vehículos eléctricos ya no le pertenezca.












