La decisión responde al éxito comercial masivo de Labubu en 2025, que ha disparado la demanda en mercados clave como Estados Unidos. La fabricación en México ofrece ventajas estratégicas significativas: proximidad al mercado estadounidense, reducción de costos y tiempos logísticos, y mayor resiliencia ante posibles interrupciones en las cadenas de suministro globales.

La empresa no opera fábricas propias, sino que depende de alianzas con socios locales para la manufactura, un modelo que ahora se extiende a Norteamérica. Esta expansión productiva se alinea con los planes de Pop Mart de abrir decenas de nuevas tiendas físicas en Estados Unidos durante este año, lo que requiere una cadena de suministro ágil y flexible. La medida también se enmarca en la tendencia más amplia del “nearshoring”, donde empresas asiáticas de consumo masivo están trasladando parte de su producción a América Latina para estar más cerca de sus principales mercados. Para México, esta decisión representa una oportunidad para integrarse en la economía creativa global, no solo ensamblando productos, sino cumpliendo con los altos estándares de calidad y diseño que exige una marca de alcance internacional.