En un histórico y coordinado movimiento diplomático, los gobiernos de Reino Unido, Canadá y Australia anunciaron este domingo su reconocimiento formal al Estado de Palestina. La decisión representa un cambio significativo en la política exterior de estas potencias occidentales y busca revitalizar la solución de dos Estados en medio de la prolongada crisis humanitaria en Gaza. Los anuncios, realizados de manera casi simultánea, se producen en vísperas de la 80ª Asamblea General de las Naciones Unidas, donde se espera que otras naciones como Francia y Portugal sigan el ejemplo. El primer ministro británico, Keir Starmer, justificó la medida como una acción para "reavivar la esperanza de paz", subrayando que la crisis en Gaza es "totalmente intolerable" y que el reconocimiento no es una "recompensa para Hamás", a quien calificó como "una organización terrorista brutal". De manera similar, los primeros ministros de Canadá, Mark Carney, y de Australia, Anthony Albanese, enmarcaron su decisión como parte de un "esfuerzo internacional coordinado" para impulsar una solución pacífica. La reacción de Israel fue inmediata y contundente.
El primer ministro Benjamín Netanyahu calificó el reconocimiento como un "enorme premio al terrorismo" y prometió oponerse firmemente a la creación de un Estado palestino, declarando: "No se establecerá un Estado palestino al oeste del río Jordán".
Además, amenazó con una "respuesta" tras su participación en la ONU y su próxima reunión con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Desde Washington, la postura ha sido crítica, con congresistas republicanos calificando la medida como una "señal de virtud vacía" que recompensa la violencia.
Este realineamiento diplomático evidencia una fractura en el consenso occidental y anticipa una semana de altas tensiones en el máximo foro global.
En resumenEl reconocimiento coordinado de Palestina por parte de Reino Unido, Canadá y Australia marca un importante giro diplomático para presionar por una solución de dos Estados, provocando una enérgica condena de Israel, que lo considera un "premio al terrorismo", y preparando el escenario para una tensa Asamblea General de la ONU.