Un violento ataque en el CCH Sur de la UNAM ha conmocionado a la comunidad estudiantil y a la sociedad, luego de que un alumno de 19 años asesinara a un compañero de 16 con un arma blanca. El suceso ha reavivado el debate sobre la seguridad en los planteles educativos y la salud mental de los jóvenes, especialmente tras revelarse que el agresor publicó mensajes inquietantes en redes sociales antes del crimen. El lunes 22 de septiembre, Lex Ashton “N”, de 19 años, agredió a Jesús Israel “N”, de 16, en el estacionamiento del plantel. La necropsia reveló que la causa de muerte fue una herida punzocortante en el cuello. Un trabajador de la escuela de 65 años, Armando “N”, resultó herido al intentar desarmar al agresor, pero ya fue dado de alta.
Tras el ataque, Lex Ashton intentó huir y se lanzó desde un edificio, lo que le provocó fracturas en ambas piernas; actualmente se encuentra hospitalizado bajo custodia policial.
Horas antes del crimen, el agresor publicó en su perfil de Facebook fotos donde portaba una guadaña, cuchillos y petardos, con un mensaje que decía: “Escoria como yo tiene la misión de recoger la basura”. La presidenta Claudia Sheinbaum calificó el hecho como “muy doloroso” y un “ataque directo”, pidiendo no generalizarlo como violencia escolar y ofreciendo apoyo a la familia de la víctima y a la UNAM.
En respuesta, la comunidad estudiantil ha convocado a marchas para exigir justicia y mayor seguridad.
En resumenEl asesinato de un estudiante en el CCH Sur a manos de un compañero ha puesto de relieve graves fallas en la detección de conductas de riesgo y en la seguridad escolar. Las publicaciones previas del agresor en redes sociales sugieren una premeditación que no fue advertida, lo que ha llevado a la comunidad universitaria a exigir justicia y medidas efectivas para prevenir futuras tragedias.