Un ataque perpetrado por un francotirador contra un centro de detención migratoria del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Dallas, Texas, ha dejado un saldo de dos migrantes detenidos muertos y otro más herido de gravedad, quien ha sido identificado como ciudadano mexicano. El atacante, que se habría suicidado, dejó mensajes en contra de la agencia migratoria, desatando una crisis diplomática y un debate sobre la violencia política en Estados Unidos. El incidente ocurrió la mañana del miércoles, cuando un tirador abrió fuego desde un techo cercano contra las instalaciones del ICE. De acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), el agresor disparó indiscriminadamente contra el edificio, alcanzando una camioneta en la terminal de salida donde se encontraban las víctimas. El Buró Federal de Investigaciones (FBI) está tratando el caso como "un acto de violencia dirigida", una hipótesis reforzada por el hallazgo de municiones en la escena con mensajes como "ANTI-ICE" escritos en ellas. El presunto tirador fue encontrado sin vida con una herida de bala autoinfligida.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, reconoció un aumento en los ataques dirigidos a agentes del ICE.
El suceso provocó una inmediata reacción política; el senador republicano Ted Cruz pidió el cese de la "retórica demonizando al ICE", mientras que el representante demócrata Marc Veasey expresó su preocupación por el hecho de que las víctimas fueran migrantes detenidos. Por su parte, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México confirmó que uno de los heridos graves es de nacionalidad mexicana y ya se encuentra hospitalizado. El Consulado General de México en Dallas contactó a los familiares para ofrecerles acompañamiento y asesoría legal, y la SRE transmitió por canales diplomáticos su preocupación y la petición de esclarecer los hechos.
En resumenEl ataque en Dallas resalta la vulnerabilidad de los migrantes bajo custodia estadounidense y exacerba las tensiones políticas en torno a la inmigración. El gobierno mexicano ha respondido con una demanda formal de investigación y protección para su connacional, en un contexto de creciente violencia contra instalaciones y personal del ICE.