Un nuevo contingente de más de mil migrantes, en su mayoría de origen cubano, partió este miércoles desde Tapachula, Chiapas, pero con un destino distinto a las caravanas anteriores: la Ciudad de México. Los migrantes buscan regularizar su situación migratoria para poder trabajar legalmente en el país, descartando por ahora el objetivo de llegar a la frontera con Estados Unidos. La caravana, compuesta también por personas de Centro y Sudamérica, salió del parque Bicentenario bajo el lema “Papeles, no persecución”. Los participantes denuncian la lentitud y el colapso de los trámites de asilo ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), lo que los deja en un limbo legal que les impide conseguir empleos formales y los expone a la explotación.
“Nos movemos porque no nos dan papeles ni trabajo.
Dejé tres hijos en Cuba que dependen de mí”, relató Yamile Sarmiento, una migrante cubana.
Por su parte, Yovani de Jesús, de Venezuela, explicó a EFE: “Siete meses fui a COMAR y a final no me dieron nada”, situación que lo orilla a aceptar trabajos precarios. El contingente es escoltado por patrullas de la Marina, Guardia Nacional y el Instituto Nacional de Migración (INM). Los integrantes de la caravana solicitaron al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum que los apoye para obtener documentos que les permitan establecerse y trabajar en México. En respuesta, Sheinbaum aseguró que su gobierno dará seguimiento y apoyo humanitario, afirmando que se les darán “facilidades para regresar a su país si lo desean o para que tengan alguna oportunidad en México”.
En resumenLa nueva caravana migrante evidencia un cambio de estrategia, con la Ciudad de México como objetivo para la regularización y el empleo, en lugar de la frontera norte. Este éxodo subraya la desesperación de miles de personas varadas en la frontera sur por la lentitud de los trámites de asilo y la falta de oportunidades laborales, presentando un nuevo desafío de integración para el gobierno federal.