La Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados aprobó con el voto de Morena y sus aliados la reforma a la Ley Aduanera, una iniciativa presidencial que busca combatir la corrupción, la evasión fiscal y el contrabando, conocido como “huachicol fiscal”. La propuesta, que ahora pasará al pleno, ha sido criticada por la oposición, que la considera una medida recaudatoria que refuerza la militarización de las aduanas sin atacar las verdaderas redes de poder. Uno de los cambios más significativos es la eliminación de las patentes vitalicias para los agentes aduanales, que ahora tendrán una vigencia de veinte años, prorrogable por otros veinte.
Además, se exigirá una certificación cada tres años y se creará un Consejo Aduanero para autorizar o rechazar patentes.
La reforma también otorga a la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) mayores facultades de inspección y fiscalización. El diputado Carol Antonio Altamirano (Morena) defendió la reforma como un paso valiente para “poner orden a las aduanas”.
Sin embargo, la oposición (PAN, PRI y MC) argumentó que la ley no ataca la corrupción de fondo. El panista Federico Döring la calificó como “faramalla propagandística”, afirmando que “el 99 por ciento de la corrupción está en las autoridades, en el Ejército y en la Marina, no en los agentes aduanales”. Por su parte, el priista Christian Castro Bello advirtió que la reforma responde a una “lógica recaudatoria” y obstaculiza el comercio en lugar de facilitarlo, al endurecer las multas hasta en un 300% del valor de las mercancías.
En resumenLa reforma a la Ley Aduanera avanza en el Congreso con el objetivo de modernizar el sistema y combatir la corrupción, destacando la eliminación de las patentes vitalicias para agentes aduanales. Pese al respaldo del oficialismo, la oposición la rechaza por considerarla una medida que no ataca el problema de raíz del contrabando y que podría obstaculizar el comercio exterior, preparando el terreno para un intenso debate en el pleno de San Lázaro.