La selección de Cabo Verde ha logrado una clasificación histórica para la Copa del Mundo de 2026, marcando la primera participación del pequeño archipiélago africano en el máximo torneo de futbol. Este hito ha sido posible, en gran parte, gracias al apoyo del Programa Forward de la FIFA, diseñado para impulsar el desarrollo del futbol en federaciones con recursos limitados. Cabo Verde, una nación con poco más de medio millón de habitantes, se convertirá en el segundo país más pequeño por población en jugar un Mundial, solo por detrás de Islandia en 2018. Su clasificación directa es una de las grandes sorpresas de las eliminatorias africanas, que ahora otorgan nueve plazas directas tras la ampliación del torneo a 48 equipos. El éxito de los "Tiburones Azules" no es una casualidad.
Detrás hay un proyecto deportivo sostenido que se ha beneficiado del Programa Forward de la FIFA.
Esta iniciativa destina hasta cinco millones de dólares a cada federación miembro para gastos operativos y tres millones adicionales para proyectos de infraestructura. Gracias a estos fondos, la Federación Caboverdiana de Fútbol (FCF) ha podido cubrir costos de traslados internacionales, equipamiento y concentraciones, además de modernizar su sede y construir campos de césped artificial. La hazaña ha desatado un orgullo nacional tan grande que un grupo de aficionados inició una colecta para comprar un microbús para el equipo, un gesto que se viralizó y simboliza la unión del país en torno a su selección.
“Queremos que nuestros héroes viajen con orgullo”, expresaron los organizadores.
En resumenLa histórica clasificación de Cabo Verde al Mundial 2026 es un triunfo del espíritu deportivo y un claro ejemplo del impacto positivo de los programas de desarrollo de la FIFA. El apoyo financiero y logístico ha permitido a una pequeña nación competir en el escenario global, inspirando a su gente y demostrando que los sueños pueden hacerse realidad con el respaldo adecuado.