El gobierno de Estados Unidos revocó la autorización para 13 rutas aéreas, vigentes o programadas, de aerolíneas mexicanas desde el AICM y el AIFA, escalando una disputa sobre la política aeroportuaria de México. La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó enérgicamente la medida, calificándola de unilateral y advirtiendo que "México no es piñata de nadie". El Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT) justificó su decisión argumentando que el decreto del gobierno mexicano que trasladó las operaciones de carga del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) viola el acuerdo bilateral de transporte aéreo y constituye una práctica anticompetitiva.
La medida afecta a Aeroméxico, Volaris y Viva Aerobus, con rutas suspendidas a destinos como Houston, McAllen y San Juan, y la cancelación de 11 nuevas rutas programadas. La presidenta Sheinbaum defendió la soberanía de México, afirmando que el cambio de operaciones de carga se realizó por motivos de seguridad ante la saturación del AICM y que las aerolíneas, incluidas las estadounidenses, "están felices" operando en el AIFA. La mandataria instruyó al canciller a solicitar una reunión con autoridades de EE.
UU. para revisar la decisión, sugiriendo que podría haber intereses políticos o económicos detrás.
El impacto económico potencial es significativo; el exsecretario de Turismo, Miguel Torruco, estimó pérdidas superiores a 266 millones de dólares, mientras que la Concanaco Servytur advirtió sobre afectaciones al turismo de negocios, especialmente de cara al Mundial de 2026.
En resumenLa cancelación de 13 rutas aéreas por parte de EE. UU., en respuesta a la política mexicana sobre el AIFA, ha generado una enérgica respuesta del gobierno de Claudia Sheinbaum, quien defiende la soberanía nacional y busca una solución diplomática. La medida amenaza con tener un impacto económico considerable en el sector turístico y de negocios, y ha abierto un nuevo frente de tensión en la relación bilateral.