Un nuevo estudio ha revelado que haber padecido COVID-19 o influenza puede triplicar el riesgo de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular, incluso si la enfermedad respiratoria fue leve. La investigación, publicada en el Journal of the American Heart Association, advierte que el impacto de estas infecciones va más allá de los síntomas respiratorios inmediatos, afectando la salud cardiovascular a largo plazo. El estudio, realizado por científicos del Hospital Mount Sinai y la Universidad de Columbia, analizó registros médicos de miles de pacientes entre 2020 y 2024. Los resultados mostraron que el riesgo de eventos cardiovasculares graves persistía hasta un año después del contagio, siendo especialmente elevado en personas mayores de 40 años o con condiciones preexistentes como hipertensión, obesidad o colesterol alto.
La causa principal, según los investigadores, es la respuesta inflamatoria generalizada que provocan ambos virus, la cual puede dañar las arterias y favorecer la formación de coágulos sanguíneos.
“El proceso inflamatorio desencadenado por estas infecciones respiratorias puede mantener activo el riesgo cardiovascular durante mucho tiempo”, concluye el artículo.
Los médicos aconsejan a quienes han superado estas enfermedades estar atentos a síntomas de alarma como dolor en el pecho, falta de aire, mareos o debilidad en un lado del cuerpo, y buscar atención médica inmediata si se presentan. El estudio enfatiza la importancia de la vacunación anual contra la influenza y los refuerzos contra el COVID-19, así como mantener un estilo de vida saludable, como medidas clave para la prevención.
En resumenUna investigación publicada en el Journal of the American Heart Association concluye que las infecciones por COVID-19 e influenza aumentan hasta tres veces el riesgo de infartos y derrames cerebrales. Este riesgo, causado por la inflamación sistémica, puede durar hasta un año después de la infección, por lo que se recomienda la vacunación y la vigilancia de síntomas cardiovasculares.