El caso del exsubsecretario de Turismo, Simón Levy, ha escalado a nivel internacional con su detención en Portugal el 28 de octubre, confirmada por la Fiscalía de la Ciudad de México y la presidenta Claudia Sheinbaum, aunque el propio Levy lo niega rotundamente y asegura ser víctima de persecución política y de un atentado. Según la fiscalía capitalina, Levy fue detenido en Lisboa con fines de extradición, en respuesta a una Ficha Roja de Interpol solicitada por México por dos órdenes de aprehensión: una por delitos contra el ambiente y otra por amenazas y daño a la propiedad. La presidenta Sheinbaum corroboró la información, mostrando un documento de la notificación de detención y explicando que Levy fue liberado bajo medidas cautelares por tener doble nacionalidad europea, pero no puede salir de Portugal. En contraste, Levy ha declarado en diversas entrevistas y videos que se encuentra "completamente libre" en Washington D.C., calificando de falso el documento de Interpol y asegurando que no confía en la justicia capitalina.
Además, denunció haber sufrido un atentado horas antes del anuncio de su supuesta detención.
"Dos personas intentaron dispararme… la persona que me cuida me salvó la vida", afirmó, y añadió haber recibido amenazas de miembros de Morena. Para desmentir la versión de Levy, Juan Fuentes, abogado de la mujer que lo denunció, viajó a Lisboa y grabó un video desde el hotel donde presuntamente el exfuncionario había transmitido, afirmando que es un "farsante y defraudador" que sí fue detenido y no puede abandonar la ciudad.
En resumenEl estatus legal de Simón Levy se encuentra en una batalla de narrativas: mientras las autoridades mexicanas confirman su detención y proceso de extradición desde Portugal, el exfuncionario lo niega, alega persecución política y denuncia un atentado, creando un complejo escenario judicial y mediático.