El gobierno de Estados Unidos ha revocado la autorización de 13 rutas aéreas operadas por aerolíneas mexicanas y ha suspendido operaciones de carga desde el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), generando una disputa diplomática y económica. La medida ha puesto en alerta al sector aéreo nacional y ha provocado una respuesta firme por parte del gobierno mexicano. La decisión, emitida por el Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT), argumenta que México ha violado el acuerdo aéreo bilateral de 2015. La principal causa de la controversia es el decreto presidencial de 2023 que trasladó de manera obligatoria todas las operaciones de carga dedicadas del saturado Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) al AIFA. Según el DOT, esta acción perjudica la competencia y el acceso equitativo para las aerolíneas estadounidenses.
La Cámara Nacional de Comercio de la Ciudad de México (Canaco) advirtió que la medida compromete la consolidación del AIFA como un centro logístico clave y afecta los planes de expansión de aerolíneas como Aeroméxico, Volaris y Viva Aerobus. La presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido el decreto, calificándolo como una “decisión técnica, no política”, necesaria para garantizar la seguridad en el AICM, cuya saturación fue declarada oficialmente desde 1994.
Sheinbaum aseguró que “sería muy irresponsable” revertir la medida y que su gobierno ya ha establecido una ruta de diálogo con los departamentos de Estado y de Transporte de EE.
UU. para resolver el conflicto, confiando en que se llegará a un acuerdo sin poner en riesgo a los usuarios ni a la operación aeroportuaria.
En resumenLa cancelación de rutas por parte de EE. UU. ha escalado a una disputa diplomática, con México defendiendo la medida de traslado de carga al AIFA por seguridad y EE. UU. alegando prácticas anticompetitivas. Ambas naciones han iniciado un diálogo para encontrar una solución que evite mayores afectaciones económicas y operativas al sector aéreo.