Chávez enfrenta una orden de captura internacional y prisión preventiva por cinco meses, acusada de rebelión e intento de golpe de Estado durante el gobierno de Pedro Castillo.

En una entrevista con el diario El Comercio, el presidente Jerí fue contundente: “No me limito y, si tiene que ingresarse a la embajada mexicana, se hará”. Jerí también afirmó que “no le tiembla la mano” para tomar decisiones que considera correctas.

A raíz de esta situación, Perú anunció la ruptura de relaciones diplomáticas, acusando a México de un “uso indebido” del asilo. Por su parte, México insiste en que actuó conforme a la Convención de Caracas y la Convención de Viena. La amenaza ha provocado reacciones en la región; el presidente de Colombia, Gustavo Petro, advirtió que “si Perú agrede la embajada de México, Colombia retira su embajada”. Este escenario evoca el asalto a la embajada mexicana en Quito en 2024 para detener al exvicepresidente Jorge Glas, lo que resultó en una condena global.

México mantiene su petición de respeto al asilo y la concesión de un salvoconducto para Chávez.