En una entrevista, Ramírez Sánchez narró la tensa situación que vivió. “Pues nos pidieron lo que piden; dinero, posiciones en el gabinete, etc., y ahí yo discutía con ellos les decía que no, ¿verdad?
Entonces llegó un momento donde estuvo muy difícil la situación”, relató.
La persona que lo llevó al encuentro tuvo que intervenir para poder salir del lugar, y posteriormente le confesó: “Oye, te pusiste bien loco, nos iban a matar”.
Tras el incidente, el alcalde notificó al gobierno federal y solicitó un refuerzo de seguridad para él y su familia, la cual le fue otorgada por la Guardia Nacional. Ramírez Sánchez, quien asumió la candidatura de Morena tras el asesinato de la aspirante original, Gisela Gaytán, reconoció que gobernar Celaya, uno de los municipios más violentos de México, implica un alto riesgo. Afirmó que también ha recibido llamadas de distintos cárteles, algunas de apoyo y otras con amenazas. La situación de inseguridad ha afectado incluso a su familia, revelando que su hija renunció a un cargo en un municipio vecino por los riesgos que implicaba el traslado diario. Críticos, como el presidente del PAN en Celaya, Sergio Ruiz, calificaron el testimonio como “novelesco y sensacionalista”, cuestionando por qué las declaraciones surgen meses después en un contexto de aumento de homicidios en el municipio.












