El técnico Sebastián Abreu resaltó el mérito de su equipo al alinear a ocho titulares mexicanos, declarando: “Se toma normal, pero no lo es”. Por su parte, el capitán de Tigres, Fernando Gorriarán, calificó la derrota como un “golpe duro”, pero mantuvo la esperanza de remontar en el partido de vuelta, que se jugará el sábado en el Estadio Universitario, donde Tigres necesita ganar por tres goles de diferencia para avanzar.