La tensión aumentó aún más con la revelación de una supuesta llamada telefónica entre Trump y Maduro para explorar un encuentro, la cual no ha sido confirmada oficialmente.

Además, Washington designó al denominado “Cártel de los Soles” como Organización Terrorista Extranjera (FTO), acusando a Maduro de liderarlo.

En respuesta, Venezuela calificó la orden de cierre aéreo como una “amenaza colonialista” y una “nueva agresión extravagante, ilegal e injustificada”.

El canciller Yvan Gil denunció que se pretende “dar órdenes y amenazar la soberanía” del país.

La Administración Federal de Aviación de EE.

UU. ya había emitido alertas previas pidiendo “extrema cautela” al sobrevolar la región.

A pesar de la advertencia, un vuelo comercial de Copa Airlines cruzó el espacio aéreo venezolano sin incidentes, aunque el tráfico aéreo general en la zona ha disminuido notablemente.