La reforma a la Ley de Aguas Nacionales avanzó en la Cámara de Diputados, donde fue aprobada en comisiones y turnada al pleno para su discusión este mismo miércoles, en medio de intensas protestas de productores agrícolas en varias partes del país. Los campesinos, que llegaron en caravanas de tractores a San Lázaro y bloquearon carreteras en estados como Guanajuato, Chihuahua y Zacatecas, advierten que la nueva ley amenaza su patrimonio y la seguridad alimentaria. La iniciativa, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, busca recuperar la rectoría del Estado sobre el agua, priorizar el consumo humano y prohibir la especulación y acaparamiento de concesiones. Uno de los puntos más polémicos es la prohibición de la transmisión de títulos de concesión entre particulares, una práctica que, según el gobierno, ha fomentado la concentración del recurso. El director de Conagua, Efraín Morales, aseguró a legisladores que "el binomio tierra-agua está garantizado" y que se mantienen los derechos para heredar o vender propiedades con sus concesiones.
Sin embargo, los productores, como Kenley LeBarón de Chihuahua, afirman que la ley los "convertirá en criminales" y otorga un poder excesivo al gobierno federal.
Por su parte, la Cámara Minera (Camimex) también expresó su preocupación, advirtiendo que la reforma amenaza la continuidad operativa del sector. A pesar de que el oficialismo defiende que se incluyeron más de 50 modificaciones para dar certeza a los productores, el PRI anticipó su voto en contra, argumentando que la reforma se aprobó "en fast track" y sin la debida consulta a las comunidades afectadas.
En resumenLa reforma a la Ley de Aguas fue aprobada en comisiones y pasó al pleno de la Cámara de Diputados, desatando protestas de agricultores en todo el país. Mientras el gobierno asegura que la ley busca justicia hídrica y prohíbe la especulación, los productores y la oposición denuncian que se amenaza el patrimonio del campo y se legisla sin el consenso necesario.