El material decomisado será destruido.

Este hecho se enmarca en un contexto de creciente preocupación social. Tras la explosión en Pesquería, no solo se ha intensificado la vigilancia, sino que también han surgido denuncias de abusos.

José Luis Mejía, una de las víctimas del siniestro, denunció que policías municipales presuntamente aprovecharon el caos para robar 140 mil pesos del interior de su vivienda. Según Mejía, el dinero estaba escondido bajo un colchón y representaba los ahorros de ocho años de su madre, destinados a cubrir sus propios gastos funerarios.

Además del efectivo, denunció la falta de joyas y aparatos electrónicos.