Un comité asesor de salud en Estados Unidos votó a favor de dejar de recomendar la vacunación universal contra la hepatitis B para todos los recién nacidos, una política que ha estado en vigor desde 1991. La decisión, impulsada por un panel designado por el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., conocido por su escepticismo hacia las vacunas, ha generado una fuerte condena por parte de la comunidad médica. La votación del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP) fue de ocho a tres. La nueva directriz sugiere que la primera dosis de la vacuna solo se administre al nacer a los bebés cuya madre haya sido diagnosticada como portadora del virus. En los demás casos, se recomienda que los padres consulten con un médico para decidir “si desean vacunar al bebé y cuándo”.
Esta medida fue calificada como “una decisión muy buena” por el presidente Donald Trump en su plataforma Truth Social.
Sin embargo, asociaciones médicas reaccionaron de inmediato.
La Academia Americana de Pediatría emitió un comunicado en el que calificó la recomendación de “irresponsable y deliberadamente engañosa”, advirtiendo que “provocará más infecciones de hepatitis B en bebés y niños”. La política de vacunación universal al nacer ha sido fundamental para la práctica erradicación de la hepatitis B en la población joven de Estados Unidos, previniendo, según expertos, más de 500,000 infecciones y 90,100 muertes infantiles. La hepatitis B es una infección viral del hígado que puede causar enfermedades crónicas graves como cirrosis y cáncer de hígado.
En resumenUn panel de expertos en salud de EE. UU. ha votado para poner fin a la recomendación de vacunar a todos los recién nacidos contra la hepatitis B, una medida que revierte una política de más de 30 años y que ha sido duramente criticada por las principales asociaciones médicas por los riesgos que implica para la salud infantil.