Según las investigaciones preliminares, el vehículo ingresó a Michoacán desde Colima.
La explosión causó la muerte de tres policías comunitarios y dos personas no identificadas, una de las cuales se presume era el conductor. La FGR inicialmente abrió una carpeta de investigación por terrorismo, pero posteriormente la reclasificó como delincuencia organizada. Esta decisión ha generado reacciones diversas; la presidenta Claudia Sheinbaum señaló que la Fiscalía “lo tiene que explicar”, mientras que el líder de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, pidió actuar con sobriedad y “no entrar en especulaciones que generen zozobra, temor, terror”.
Por su parte, el PAN calificó el hecho como un acto terrorista.
El gobierno de Michoacán confirmó que no hubo víctimas civiles mortales y que se activaron protocolos de atención a los afectados y para la reparación de daños materiales en 12 vehículos, viviendas y comercios. El incidente subraya la intensificación de la violencia entre grupos del crimen organizado que se disputan el control de la zona.











