La inflación subyacente, que excluye los elementos más volátiles y es considerada un mejor parámetro de la tendencia a mediano plazo, también registró presiones al ubicarse en 4.43% anual.
Este comportamiento sugiere que el aumento de precios no se limita a factores temporales, sino que refleja una demanda sostenida y mayores costos de producción. El dato podría influir en las próximas decisiones de política monetaria del Banco de México.











