Una ola temprana y agresiva de la variante K de la gripe H3N2 ha puesto en alerta a los sistemas de salud en Europa, particularmente en el Reino Unido, donde la situación es descrita como “la peor temporada en años”. El brote ha provocado la saturación de hospitales, el cierre de escuelas y el regreso de recomendaciones para el uso de cubrebocas en espacios públicos. La llamada “súper gripe” se caracteriza por ser más contagiosa que otras variantes recientes, con un número de reproducción (R) de 1.4, y por una menor respuesta a la inmunización, lo que ha facilitado su rápida propagación. En el Reino Unido, se reportan más de 1,700 ingresos hospitalarios diarios por influenza, con decenas de pacientes en cuidados intensivos. La situación ha llevado al Servicio Nacional de Salud (NHS) a recomendar el uso de mascarillas en transporte y lugares concurridos. El virus ha afectado con especial fuerza a la población infantil, causando ausentismo masivo y el cierre de escuelas en varias regiones.
Los síntomas predominantes incluyen fiebre alta, tos seca, dolores musculares intensos y cansancio extremo.
Otros países europeos como España, Francia y Alemania también reportan un aumento significativo de casos, mientras que en Estados Unidos los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) vigilan de cerca la propagación del subclado K. Aunque la vacuna actual ofrece menor eficacia para impedir el contagio, sigue siendo la principal herramienta para reducir hospitalizaciones y evitar cuadros graves, especialmente en grupos vulnerables.
En resumenEl brote de gripe H3N2 en Europa sirve como una advertencia global para la temporada invernal, demostrando la vulnerabilidad de los sistemas de salud y la importancia de mantener medidas preventivas como la vacunación y el uso de cubrebocas para mitigar la propagación del virus.