Los síntomas predominantes incluyen fiebre alta, tos seca, dolores musculares intensos y cansancio extremo.

Otros países europeos como España, Francia y Alemania también reportan un aumento significativo de casos, mientras que en Estados Unidos los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) vigilan de cerca la propagación del subclado K. Aunque la vacuna actual ofrece menor eficacia para impedir el contagio, sigue siendo la principal herramienta para reducir hospitalizaciones y evitar cuadros graves, especialmente en grupos vulnerables.