El gobierno venezolano presentó una denuncia formal ante la Organización Marítima Internacional (OMI).

La Casa Blanca, a través de su secretaria de prensa Karoline Leavitt, negó interés en una “guerra prolongada en Venezuela”, asegurando que el objetivo es “terminar con el tráfico de drogas”. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, expresó su preocupación por la incautación y pidió evitar acciones que desestabilicen la región. En paralelo, el presidente ruso Vladimir Putin expresó su apoyo a Maduro en una llamada telefónica, reafirmando la defensa de la soberanía venezolana.

El Departamento del Tesoro de EE. UU. también anunció nuevas sanciones contra familiares y empresas relacionadas con Maduro, acusándolos de estar involucrados en el narcotráfico.