Estos indicadores se suman a análisis que sugieren un impacto positivo de las políticas económicas recientes.

Según el economista Ricardo Gómez-Carrera, el aumento sostenido del salario mínimo general y la implementación de programas de bienestar social han contribuido de manera efectiva a reducir la desigualdad en México durante la última década, mejorando el poder adquisitivo de los sectores de menores ingresos y fortaleciendo el mercado interno.