Este resultado representa un significativo giro ideológico para el país sudamericano, siendo la primera vez que un político abiertamente pinochetista llega al poder desde el retorno a la democracia. Con un margen de casi 20 puntos porcentuales según los resultados preliminares, la victoria de Kast fue contundente, ganando en las 16 regiones del país, incluyendo bastiones históricos de la izquierda. Poco después del cierre de las urnas, la exministra del gobierno de Gabriel Boric, Jeannette Jara, reconoció su derrota y se comunicó con el presidente electo para desearle éxito. La campaña electoral giró principalmente en torno a la seguridad, con el aumento de la delincuencia y la migración irregular como las principales preocupaciones del electorado. Kast centró su discurso en la promesa de restablecer el orden con mano dura, proponiendo medidas como la expulsión masiva de migrantes irregulares y la construcción de cárceles de máxima seguridad. El abogado de 59 años, fundador del Partido Republicano, recibirá la banda presidencial el 11 de marzo de manos del presidente saliente, Gabriel Boric, a quien se enfrentó y perdió en las elecciones de 2021. Este cambio de mando mantiene una tendencia desde 2006, en la que ningún presidente ha entregado el poder a un sucesor de su mismo signo político. Kast, quien en su juventud hizo campaña por la continuidad de Augusto Pinochet, tendrá que gobernar con un Congreso sin mayorías claras, lo que podría dificultar la implementación de su agenda.