La escalada se produce una semana después de que el Comando Sur de Estados Unidos incautara el petrolero Skipper, que transportaba crudo venezolano, bajo una orden judicial.

Dicho buque fue trasladado a un puerto estadounidense, un acto que Caracas condenó como “piratería”.

La nueva orden de bloqueo total amenaza con afectar a un número indeterminado de petroleros y agravar la crisis de la industria petrolera venezolana, contribuyendo a una caída en los embarques de crudo y aumentando la tensión geopolítica en la región.