La medida, anunciada por el secretario de Estado, Marco Rubio, busca aplicar todas las herramientas disponibles para debilitar las redes financieras y operativas del grupo. En su comunicado, Rubio describió al Clan del Golfo como “una organización criminal violenta y poderosa con miles de miembros”, cuya principal fuente de ingresos es el narcotráfico de cocaína. El Departamento de Estado responsabiliza al grupo de “ataques terroristas contra funcionarios públicos, agentes del orden, personal militar y civiles en Colombia”. Esta designación tiene amplios efectos legales en Estados Unidos, desde el congelamiento de activos hasta el procesamiento penal por cualquier tipo de apoyo a la organización. El Clan del Golfo, también conocido como Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), surgió en 2006 tras la desmovilización de grupos paramilitares y se ha consolidado como una estructura criminal dedicada al narcotráfico, la minería ilegal y el tráfico de migrantes, con cerca de 9,000 integrantes. La decisión de Washington coincide con un momento tenso en las relaciones con Colombia, en medio del despliegue militar estadounidense en el Caribe y mientras el gobierno del presidente Gustavo Petro mantiene diálogos de paz con la organización criminal. Desde el regreso de Donald Trump al poder, Estados Unidos ha intensificado la designación de grupos criminales latinoamericanos como terroristas, incluyendo a los principales cárteles mexicanos y bandas transnacionales como el Tren de Aragua y la Mara Salvatrucha.