El gobierno venezolano calificó el anuncio como una “grotesca amenaza” y un acto de “piratería”.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reaccionó haciendo un llamado a la paz, al diálogo y a la no intervención, e instó a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a “asumir su papel para evitar cualquier derramamiento de sangre”. Sheinbaum también ofreció a México como un posible punto de negociación si las partes lo consideran.

La medida ha generado diversas reacciones en la región; el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, expresó su apoyo a una potencial intervención estadounidense, mientras que el presidente de Colombia, Gustavo Petro, afirmó que Maduro es un “dictador” pero que no hay evidencia de que sea un narcotraficante como sostiene Washington.