En una entrevista con NBC News, Trump fue directo al ser cuestionado sobre una posible intervención militar: “No lo descarto, no”.
Estas declaraciones se suman a meses de una creciente presión militar en el Caribe, donde Washington ha desplegado un operativo sin precedentes bajo el argumento de combatir el narcotráfráfico, destruyendo más de 30 embarcaciones y causando más de un centenar de muertes. El propio Trump ordenó esta semana el bloqueo de todos los petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela, y prometió que habrá más incautaciones. El secretario de Estado, Marco Rubio, evitó confirmar si el objetivo es derrocar a Maduro, afirmando que la estrategia es proteger “los intereses de Estados Unidos” ante un “régimen ilegítimo que coopera abiertamente con terroristas”. En este contexto, el Departamento del Tesoro, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), sancionó a siete individuos, incluyendo a familiares directos de Cilia Flores, esposa de Maduro, acusándolos de formar parte de una red de “narcocorrupción”. Entre los sancionados se encuentran la madre, el padre, la hermana, la esposa y la hija de Carlos Erik Malpica Flores, sobrino de la primera dama. Rubio desestimó la influencia de Rusia en la región, asegurando que a Washington no le preocupa una escalada con Moscú por su “apoyo retórico” a Maduro. Por su parte, el mandatario venezolano ha insistido en su llamado a los militares de Colombia para unirse en caso de un ataque, una propuesta que Rubio no considera “algo serio”. Ante la escalada, México y Brasil han ofrecido su mediación, y el Consejo de Seguridad de la ONU celebrará una reunión de urgencia el próximo martes.












