El presidente Donald Trump había prometido tomar represalias por el atentado en Palmira, y esta operación cumple con esa advertencia.

Hegseth fue enfático al describir la naturaleza de la misión, declarando a través de sus redes sociales: “Esto no es el comienzo de una guerra, es una declaración de venganza”. Se espera que los bombardeos se extiendan por varias horas, marcando una de las acciones militares más significativas de Estados Unidos en la región en los últimos tiempos. La ofensiva busca eliminar combatientes, infraestructura y armamento del grupo terrorista, en un claro mensaje de que los ataques contra fuerzas estadounidenses no quedarán sin respuesta.