En Europa, se observa un patrón similar.

Tras el pacto de la UE con Turquía, las rutas se desplazaron a Italia y luego a la ruta Atlántica desde Mauritania y Senegal, donde ahora las llegadas han caído casi un 60%. Un informe de HRW documenta graves violaciones de derechos humanos por parte de las fuerzas mauritanas contra migrantes, en un contexto de mayor financiamiento de la UE para el control migratorio. Los expertos concluyen que no es que la gente no migre, sino que se queda atrapada en países vecinos o en otras zonas de sus propios países, enfrentando una violencia mucho mayor en su intento por llegar a un lugar seguro.