La secretaria de Seguridad Nacional de EE.UU., Kristi Noem, declaró de manera contundente que el presidente venezolano "tiene que irse", argumentando que el gobierno de Maduro utiliza los ingresos del petróleo para "propagar" drogas que afectan a la población estadounidense.
"No solo estamos interceptando estos barcos.
También estamos enviando un mensaje para todo el mundo: la actividad ilegal en la que participa Maduro no puede tolerarse", expresó Noem.
Por su parte, el presidente Trump ha asegurado que Maduro "tiene los días contados". En respuesta, el gobierno venezolano ha calificado estas acciones como actos de "piratería" y ha anunciado que presentará una denuncia ante el Consejo de Seguridad de la ONU. La escalada ha generado una reacción de Rusia, uno de los principales aliados de Caracas. El Kremlin ha ordenado la evacuación de mujeres y niños vinculados a su embajada en Venezuela, una medida que sugiere una percepción de riesgo elevado ante una posible profundización del conflicto. Aunque el canciller venezolano, Yván Gil, habló de un "respaldo absoluto" de Moscú, la retirada de civiles indica una estrategia de precaución por parte de Rusia para evitar tener "rehenes de guerra" en un escenario de confrontación directa entre Venezuela y Estados Unidos.













