La explosión fue tan potente que se sintió como un sismo en municipios vecinos y dejó profundos cráteres en el asfalto, dejando la calzada intransitable. Las autoridades cerraron la autopista en ambos sentidos para permitir el trabajo de los bomberos.

Aunque el tramo hacia Roma se reabrió horas después, la dirección hacia Nápoles permaneció bloqueada por daños estructurales.

Además del vehículo destruido, la onda expansiva dañó severamente edificios cercanos.

Los bomberos trabajaron durante horas para enfriar los restos de la cisterna y evitar nuevos incendios.