La ofensiva fue presentada como una represalia por recientes ataques y una medida para proteger a las comunidades cristianas de la región. En una entrevista, Trump reveló que la operación estaba planeada para el día 24, pero decidió retrasarla para que fuera “un regalo de Navidad”. El Pentágono informó que la operación militar, realizada a petición del gobierno nigeriano, fue de gran envergadura y tuvo como objetivo más de 70 blancos en Siria y campamentos en el estado de Sokoto, Nigeria, donde se utilizaron más de una decena de misiles Tomahawk. Trump justificó la acción en su red social Truth Social, declarando que el ataque fue una “represalia muy seria” y que previamente había advertido a los terroristas que “si no detenían la masacre de cristianos, se desataría un infierno”. Esta acción se enmarca en una serie de denuncias de Trump sobre una supuesta persecución de cristianos en Nigeria, acusaciones que ha hecho sin aportar pruebas detalladas y que el gobierno nigeriano ha rechazado, señalando que la violencia de grupos armados afecta tanto a musulmanes como a cristianos. Autoridades nigerianas confirmaron la cooperación con Estados Unidos, indicando que los ataques se basaron en “información fidedigna y una cuidadosa planificación operativa” para debilitar la capacidad de los terroristas. El secretario de Defensa de EU, Pete Hegseth, agradeció la cooperación y advirtió: “Habrá más”.