Bamonte murió en su casa durante las fiestas de Navidad tras una breve enfermedad. Su trayectoria con The Cure comenzó en 1984, inicialmente como técnico de guitarra y asistente personal de Robert Smith. En 1990, se integró oficialmente a la banda, convirtiéndose en una pieza clave durante una de las épocas más creativas del grupo.
Su versatilidad como multiinstrumentista quedó plasmada en álbumes icónicos como “Wish” (1992), “Wild Mood Swings” (1996), “Bloodflowers” (2000) y “The Cure” (2004).
La banda lo recordó como una figura “tranquila, intensa, intuitiva, constante y enormemente creativa”, destacando que fue “una parte cálida y vital de la historia de The Cure”. A lo largo de 14 años, participó en más de 400 conciertos. Aunque dejó la agrupación en 2005 para dedicarse a la ilustración y la pesca, regresó en 2022 para la aclamada gira mundial “Shows of a Lost World”, participando en otros 90 conciertos que la propia banda considera entre los mejores de su historia. Su legado fue reconocido en 2019 cuando fue inducido al Salón de la Fama del Rock & Roll como miembro de The Cure.













