Los ataques se dirigieron contra los bares "Kabala" y "Anubis".
En el primero, los agresores prendieron fuego a tres vehículos estacionados al frente, alcanzando la fachada del local.
En el segundo, irrumpieron y lo incendiaron desde adentro.
Como resultado de los siniestros, tres trabajadoras resultaron con quemaduras y fueron hospitalizadas, reportándose como estables. Tras los hechos, la FGE confirmó la recepción de denuncias por la desaparición de siete personas, entre las que se encontrarían los dueños de ambos establecimientos. Horas más tarde, el fiscal general, Jorge Luis Llaven Abarca, actualizó la información, confirmando que el cuerpo sin vida de Sergio Enrique Pereda Tamayo, dueño del bar "Kamala", fue encontrado en una de las camionetas utilizadas en el ataque. La causa de muerte fue una herida de bala. Las autoridades desplegaron un operativo con más de 200 elementos de los tres órdenes de gobierno y dos helicópteros, logrando la detención de siete personas y el aseguramiento de ocho vehículos, algunos de ellos clonados con insignias del Ejército Mexicano.
La FGE aseguró que los operativos continuarán para localizar a las personas que siguen desaparecidas.













