La policía intervino para dispersar la riña y restablecer el orden, y de manera preliminar no se reportaron heridos de gravedad. Este suceso empañó lo que se esperaba fuera una fiesta para la afición de Irapuato, que recibía a un equipo de primera división después de una década. La última visita de Chivas a este estadio fue en 2015, en un partido de Copa MX. El incidente reaviva la preocupación por la violencia asociada a las barras en el fútbol nacional, un problema persistente que las autoridades y los clubes no han logrado erradicar por completo, incluso en partidos no oficiales.