A nivel comercial, Latinoamérica se ha convertido en un mercado alternativo crucial para China ante la guerra arancelaria con Estados Unidos.

Mientras las exportaciones chinas a EE.

UU. cayeron un 18% hasta noviembre, las destinadas a la región aumentaron casi un 8%, con un protagonismo de bienes manufacturados y vehículos eléctricos.

No obstante, analistas como William Jackson de Capital Economics advierten que no se debe "exagerar el papel de China", ya que la región aún exporta tres veces más a Estados Unidos, en gran parte debido a México.

Washington podría presionar a sus socios más cercanos para limitar las inversiones y las importaciones chinas, convirtiendo a Latinoamérica en un escenario de renovada competencia entre las dos superpotencias.