El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha elevado la presión sobre Hamás, estableciendo el desarme del grupo como una condición innegociable para avanzar en la segunda fase del plan de alto al fuego en Gaza. Durante una conferencia de prensa conjunta con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en Mar-a-Lago, Florida, Trump lanzó una advertencia contundente, afirmando que si Hamás no cumple con el acuerdo de entregar sus armas, “habrá consecuencias muy graves”. Las declaraciones se produjeron en el marco de una reunión bilateral centrada en el futuro de la Franja de Gaza y la implementación de la siguiente etapa del plan de paz estadounidense, que se espera inicie a mediados de enero.
Trump aseguró que el desarme ya fue acordado y que se ha otorgado un plazo breve para su cumplimiento.
“Si no se desarman, como acordaron hacerlo, habrá consecuencias muy graves para ellos”, reiteró el mandatario.
Aunque aclaró que su país no busca una escalada mayor del conflicto, subrayó que hasta 59 países podrían intervenir en tareas de estabilización en Gaza si Hamás no coopera.
La segunda fase del plan contempla el desarme total del grupo, el establecimiento de una fuerza internacional, la retirada completa de las fuerzas israelíes y la creación de un gobierno de transición.
Trump minimizó cualquier desacuerdo con Israel, afirmando que su aliado ha cumplido el acuerdo “al 100%” y expresó su confianza en que Netanyahu “hará lo correcto”. Sin embargo, desde Hamás, el portavoz de su brazo armado, Abu Obeida, rechazó la exigencia, declarando que el grupo no renunciará a sus armas, consideradas parte de su defensa frente a la ocupación.
En resumenDonald Trump ha condicionado el avance del plan de paz en Gaza al desarme total de Hamás, amenazando con graves consecuencias si no cumplen. Pese al respaldo de Israel, Hamás rechaza la exigencia, lo que genera incertidumbre sobre la viabilidad de la segunda fase del acuerdo, que incluye una fuerza internacional y la retirada israelí.