El gobierno de México ha oficializado la imposición de nuevos aranceles a productos importados desde países con los que no tiene tratados de libre comercio, una medida que afectará principalmente a mercancías provenientes de China. El decreto, publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), establece gravámenes que oscilan entre el 5% y el 50% y entrará en vigor a partir del 1 de enero de 2026. La reforma a la Ley de los Impuestos Generales de Importación y de Exportación (TIGIE) impactará a 17 sectores, incluyendo perfumería, cosméticos, plásticos, textiles, calzado, juguetes y electrodomésticos.
Entre los aranceles más elevados se encuentran los aplicados a las autopartes, que podrían alcanzar hasta un 50%.
Otros productos como ropa, artículos de higiene y muebles de metal enfrentarán aranceles de hasta el 35%. Según el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, la medida busca proteger la industria nacional y más de 350,000 empleos, además de esperar una recaudación superior a los 70,000 millones de pesos con un impacto inflacionario mínimo, estimado en 0.2%. Sin embargo, especialistas han advertido que esta política podría traducirse en un aumento de precios para los consumidores finales, especialmente en productos de origen asiático, al encarecer los costos de importación. La Secretaría de Economía argumenta que el objetivo es garantizar el abasto de insumos en condiciones competitivas, mientras que los importadores tendrán un año para adaptarse a las nuevas regulaciones arancelarias.
En resumenA partir de 2026, México aplicará nuevos aranceles de hasta 50% a importaciones de países sin TLC, como China, afectando a sectores como autopartes, textiles y electrónicos. El gobierno busca proteger la industria nacional y aumentar la recaudación, aunque existe la preocupación de que la medida incremente los precios para los consumidores.