La FGR centra sus diligencias en el dispositivo “pulser”, la caja negra del tren, para determinar las causas del accidente, mientras realiza entrevistas con la tripulación, cuyo conductor resultó ileso y ya ha declarado.
Testimonios de sobrevivientes, como el del estudiante Carlos Martínez, sugieren que el tren viajaba a exceso de velocidad.
“La gente comentaba entre los asientos que iba muy rápido. Incluso una persona de la Marina que trabajaba dentro del tren hizo el comentario: 'es que va un poco rápido'”, relató.
Estas versiones se suman a advertencias previas sobre la seguridad del proyecto. Desde 2019, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) señaló una “deficiente planeación” en la rehabilitación de la Línea Z, donde ocurrió el accidente, destacando complicaciones por la orografía montañosa. Además, expertos internacionales habían alertado sobre el uso de trenes británicos de alta velocidad de los años 70 y 80 en vías no adecuadas. La presidenta Sheinbaum, quien visitó a los heridos en Oaxaca, aseguró que se asignó un servidor público a cada familia afectada y se entregó un apoyo inicial de 30,000 pesos, aclarando que esto es independiente de la reparación integral del daño.













