El asesinato del empresario Alberto Prieto Valencia, su hija de 16 años y un escolta en Zapopan, Jalisco, fue una “agresión directa” perpetrada por un comando de al menos 30 sicarios que utilizaron siete vehículos. Una de las principales líneas de investigación apunta a la posible relación de la víctima con las llamadas “rifas colombianas ilegales”, un esquema de extorsión que opera en el Mercado de Abastos de Guadalajara. Prieto Valencia, de 57 años y conocido como “El Prieto”, era un influyente comerciante de granos y cereales en el Mercado de Abastos y propietario de la empresa Transportes Odal.
El ataque ocurrió a plena luz del día cuando viajaba en su Lamborghini Urus.
Según el secretario de Gobierno de Jalisco, Salvador Zamora, se investigan los vínculos del empresario con este esquema criminal. Las “rifas colombianas” funcionan como un mecanismo de extorsión donde los comerciantes son obligados a comprar boletos bajo amenaza de represalias, generando ganancias millonarias para redes criminales transnacionales, presuntamente en colusión con grupos locales como el Cártel Jalisco Nueva Generación. Este modelo también se conecta con el sistema de préstamos “gota a gota”, que perpetúa ciclos de deuda y control. El asesinato de Prieto ha encendido las alarmas sobre cómo estos esquemas de extorsión podrían estar detrás de disputas por el control de plazas económicas estratégicas. A pesar del operativo desplegado por autoridades estatales y federales, hasta el momento no hay detenidos por el triple homicidio.
En resumenUn ataque coordinado por 30 sicarios acabó con la vida del empresario Alberto Prieto, su hija y un escolta en Jalisco. La investigación oficial se centra en la posible conexión de la víctima con una red de extorsión conocida como 'rifas colombianas', lo que evidencia la profunda infiltración del crimen organizado en actividades comerciales.