Estas acciones, que incluyen la destrucción de lanchas y un reciente ataque con drones a un muelle en territorio venezolano, han elevado las tensiones en la región. El Comando Sur de Estados Unidos anunció la destrucción de otras tres lanchas en “aguas internacionales” el 30 de diciembre, como parte de su operación “Lanza del Sur”. En el ataque murieron al menos tres personas, a quienes Washington calificó de “narcoterroristas”. Desde septiembre, esta operación ha resultado en la destrucción de aproximadamente 35 embarcaciones y la muerte de más de 100 personas. Paralelamente, el Departamento del Tesoro estadounidense sancionó a cuatro empresas por su presunta implicación en el transporte de crudo venezolano, identificando cuatro de sus buques petroleros como “bienes bloqueados”.

Washington acusa a Caracas de utilizar una “flota fantasma” para evadir sanciones y financiar al “régimen narco-terrorista de Maduro”.

La escalada alcanzó un nuevo nivel con el anuncio del presidente Donald Trump sobre un ataque a un muelle en Venezuela, supuestamente utilizado por la banda criminal Tren de Aragua. Reportes posteriores confirmaron que la CIA estuvo detrás de esta operación con drones, lo que representaría el primer bombardeo estadounidense en territorio venezolano en el marco de esta campaña. El gobierno de Trump acusa a Maduro de liderar el Cártel de los Soles y ha comenzado a confiscar petroleros que transportan crudo venezolano.