En una operación militar sin precedentes denominada “Resolución Absoluta”, fuerzas especiales de Estados Unidos capturaron al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y a su esposa, Cilia Flores, en Caracas. El operativo, que incluyó bombardeos estratégicos, marca un punto de inflexión histórico en la prolongada crisis venezolana y en las relaciones de Washington con la región. La operación, descrita como “discreta y precisa” por el jefe del Estado Mayor Conjunto de EU, Dan Caine, involucró a más de 150 aeronaves y tuvo como objetivo neutralizar las defensas aéreas venezolanas para permitir la incursión de helicópteros de fuerzas especiales en Caracas.
Según reportes de The New York Times, el ataque dejó al menos 40 muertos, entre civiles y militares.
El presidente Donald Trump confirmó la captura, afirmando que siguió la misión “como si fuera un show televisivo” y anunció que Maduro y Flores serían trasladados a Nueva York para enfrentar cargos federales. La operación fue el resultado de meses de planificación, donde la CIA habría utilizado una fuente interna para vigilar los movimientos de Maduro, y se especula que una recompensa millonaria pudo haber incentivado una traición dentro del régimen chavista. Tras la captura, Trump publicó imágenes de Maduro a bordo del buque militar USS Iwo Jima, desde donde fue transportado a una base militar en Nueva York.
La acción ha sumido a Venezuela en una profunda incertidumbre, mientras el gobierno remanente califica el hecho como un “secuestro” y una “agresión imperialista”.
En resumenLa captura de Nicolás Maduro, resultado de una compleja operación militar y de inteligencia estadounidense, culmina años de tensiones y acusaciones. Maduro fue trasladado a Nueva York para ser enjuiciado, mientras Venezuela enfrenta un vacío de poder y una profunda incertidumbre sobre su futuro político.