Según reportes de The New York Times, el ataque dejó al menos 40 muertos, entre civiles y militares.

El presidente Donald Trump confirmó la captura, afirmando que siguió la misión “como si fuera un show televisivo” y anunció que Maduro y Flores serían trasladados a Nueva York para enfrentar cargos federales. La operación fue el resultado de meses de planificación, donde la CIA habría utilizado una fuente interna para vigilar los movimientos de Maduro, y se especula que una recompensa millonaria pudo haber incentivado una traición dentro del régimen chavista. Tras la captura, Trump publicó imágenes de Maduro a bordo del buque militar USS Iwo Jima, desde donde fue transportado a una base militar en Nueva York.

La acción ha sumido a Venezuela en una profunda incertidumbre, mientras el gobierno remanente califica el hecho como un “secuestro” y una “agresión imperialista”.