La vicepresidenta Delcy Rodríguez ha asumido un rol protagónico, declarando que Maduro sigue siendo el “único presidente” y exigiendo su liberación, mientras la oposición pide que Edmundo González Urrutia asuma el mandato constitucional. De acuerdo con la Constitución venezolana, en caso de “falta absoluta” del presidente, la vicepresidenta ejecutiva debe asumir la jefatura del Estado. Delcy Rodríguez, una figura de larga trayectoria en el chavismo y leal a Maduro, ha rechazado públicamente la legitimidad de la operación estadounidense, calificándola de “agresión externa”. En alocuciones transmitidas por medios estatales, ha exigido “prueba de vida” de Maduro y Cilia Flores y ha llamado a la defensa de la soberanía. Sin embargo, su liderazgo efectivo está en duda y depende del respaldo de figuras clave como Diosdado Cabello, considerado el número dos del chavismo, y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, quien controla la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Por otro lado, la líder opositora y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, ha declarado que “llegó la hora de la libertad” y ha pedido que Edmundo González Urrutia, a quien consideran el ganador legítimo de las elecciones de 2024, sea reconocido como presidente y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. Este escenario plantea una disputa por la legitimidad del poder, con el chavismo intentando cerrar filas y la oposición buscando capitalizar el momento para una transición democrática.