Investigadores de diversas disciplinas en Estados Unidos denuncian los efectos devastadores de los recortes masivos a la ciencia implementados por la administración Trump en 2025. La cancelación de miles de millones de dólares en subvenciones y el desmantelamiento de agencias federales clave han paralizado proyectos cruciales y amenazan el futuro de la investigación en el país. A lo largo de 2025, la comunidad científica estadounidense enfrentó una serie de golpes sin precedentes. Se suspendieron operaciones en los Institutos Nacionales de Salud (NIH), se redujo el apoyo a infraestructura de investigación y se cancelaron subvenciones para estudios en curso sobre seguridad química, tratamiento de adicciones, resiliencia climática, salud LGBTQ+ y cáncer cerebral pediátrico.
Agencias como la EPA, NASA y NOAA fueron desmanteladas o reducidas drásticamente.
Carrie McDonough, profesora de química, lamenta la interrupción en la formación de nuevos científicos ambientales. Cara Poland, experta en adicciones, señala que el recorte del 60% a su programa impide capacitar a miles de profesionales de la salud. Brian G. Henning, de la Universidad de Gonzaga, vio rescindida una subvención de 19.9 millones de dólares de la EPA para preparar a la ciudad de Spokane contra el clima extremo. Nathaniel M. Tran, investigador de salud pública, denuncia la cancelación de su proyecto sobre adultos mayores LGBTQ+ y la eliminación de datos demográficos clave por parte de los CDC, pero afirma: “no permitiré que la comunidad LGBTQ+ sea borrada”. Rachael Sirianni, investigadora de cáncer cerebral pediátrico, opera con solo el 25% de su financiación, perdiendo personal y tecnología. Los científicos expresan su determinación de continuar su trabajo a pesar de los reveses, buscando nuevas fuentes de financiamiento y defendiendo la importancia de la ciencia para la sociedad.
En resumenLos recortes científicos de la administración Trump en 2025 han causado pérdidas significativas en múltiples campos de investigación en EU, paralizando estudios vitales y afectando la carrera de la próxima generación de científicos. A pesar del panorama desolador, los investigadores se muestran resilientes y comprometidos a seguir adelante con su labor.