Agencias como la EPA, NASA y NOAA fueron desmanteladas o reducidas drásticamente.

Carrie McDonough, profesora de química, lamenta la interrupción en la formación de nuevos científicos ambientales. Cara Poland, experta en adicciones, señala que el recorte del 60% a su programa impide capacitar a miles de profesionales de la salud. Brian G. Henning, de la Universidad de Gonzaga, vio rescindida una subvención de 19.9 millones de dólares de la EPA para preparar a la ciudad de Spokane contra el clima extremo. Nathaniel M. Tran, investigador de salud pública, denuncia la cancelación de su proyecto sobre adultos mayores LGBTQ+ y la eliminación de datos demográficos clave por parte de los CDC, pero afirma: “no permitiré que la comunidad LGBTQ+ sea borrada”. Rachael Sirianni, investigadora de cáncer cerebral pediátrico, opera con solo el 25% de su financiación, perdiendo personal y tecnología. Los científicos expresan su determinación de continuar su trabajo a pesar de los reveses, buscando nuevas fuentes de financiamiento y defendiendo la importancia de la ciencia para la sociedad.