La acción, que incluyó ataques aéreos, marca una escalada sin precedentes en la política exterior estadounidense hacia la nación sudamericana.
La operación, denominada “Resolución Absoluta”, fue anunciada por el presidente Donald Trump y resultó en el traslado de Maduro a Nueva York para enfrentar un juicio por cargos de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de armas. Según los informes, la incursión militar involucró más de 150 aeronaves y tuvo como objetivos Fuerte Tiuna, el mayor complejo militar de Venezuela, y una base aérea. Reportes de medios como The New York Times citan un saldo de entre 40 y 80 muertos, incluyendo civiles y militares. La primera audiencia judicial de Maduro y Flores fue fijada para el lunes 5 de enero en un tribunal federal de Nueva York. Ambos se encuentran recluidos en el Centro de Detención Metropolitano (MDC) de Brooklyn, una prisión federal de alta seguridad que alberga a otros criminales de alto perfil. El gobierno estadounidense difundió imágenes de Maduro bajo custodia en oficinas de la DEA, donde se le observa esposado y deseando “Feliz Año Nuevo” a los agentes. El Departamento de Justicia de EE.UU., junto con el FBI y la DEA, defendió la operación, afirmando que se exploraron todas las opciones legales y que la acción fue una consecuencia de la “persistencia en la conducta delictiva” de los acusados. La fiscalía acusa a Maduro de liderar el “Cártel de los Soles” y de utilizar el narcotráfico como un arma contra Estados Unidos.












