Las alarmas en Copenhague se encendieron particularmente porque las declaraciones de Trump ocurrieron justo un día después de la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, lo que generó temores de que Groenlandia pudiera ser el siguiente objetivo de una intervención similar. El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, calificó las palabras del mandatario estadounidense como “irrespetuosas”. El interés de Washington en la isla se debe a su posición estratégica para la defensa antimisiles y a sus vastos recursos minerales, que podrían reducir la dependencia de EE.UU. de las exportaciones chinas. Groenlandia, un territorio autónomo que depende económicamente de Dinamarca, ha reiterado que “no está a la venta”. A pesar de los intentos de Dinamarca por apaciguar a la administración Trump con mayores inversiones en la defensa del Ártico, las amenazas de anexión han elevado la tensión entre los dos aliados de la OTAN, con Dinamarca insistiendo en que la soberanía no es negociable.