"Primero tenemos que arreglar el país.
No se pueden celebrar elecciones.
Es imposible que la gente pueda siquiera votar", declaró a NBC News. Su prioridad, según sus palabras, es que el país "recupere su salud", un proceso que "llevará tiempo". El mandatario ha sido explícito sobre sus planes para los recursos naturales venezolanos, exigiendo a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, "acceso total al petróleo y a otras cosas en el país que nos permitan reconstruirlo". Trump aseguró que grandes petroleras estadounidenses entrarán a Venezuela para reparar la infraestructura que, según él, el chavismo "robó a Washington".
Para coordinar esta transición, designó a figuras clave de su administración como el secretario de Estado, Marco Rubio, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, y el asesor Stephen Miller.
Trump ha declarado sin ambages que Washington está "a cargo" de Venezuela y ha amenazado con un "segundo ataque" si el gobierno chavista "no se porta bien", extendiendo sus advertencias a Colombia, cuyo presidente Gustavo Petro fue calificado como "un hombre enfermo al que le gusta fabricar cocaína". Esta nueva política de intervención ha sido bautizada por el propio Trump como la 'Doctrina Donroe', una reinterpretación de la Doctrina Monroe, afirmando que "el hemisferio (occidental) es nuestro".













